jueves, 4 de noviembre de 2010

El aire, en aquella biblioteca, olía a libros y a polvo, todo regado por un cierto sirope de estrés y nervios. De pronto, una pequeña brisa ilumina la estancia... huele a frutas, a piel y a calor...huele a ti! Levantas los ojos, yo cierro los míos. Te acercas, me acerco... Me miras y sonríes... Ahora, como siempre, todo se ha teñido de mil colores que revuelan en mi cabeza. Ahora, como tantas otras veces, has conseguido volver a cambiar mi vida!


                               

No hay comentarios:

Publicar un comentario