Entonces, cierras los ojos y coges aire profundamente esperando que no desaparezca y que no sea un sueño más. Ese aire que inspiras te da la fuerza suficiente para poder darte la vuelta y entonces... abres los ojos. No era un sueño, ahí está...¿Como puedes haberte olvidado por un segundo que le tenías a tu lado?
La luz que antes te cegaba ahora ilumina cada gesto de su cara, y ahí está, con los ojos cerrados y saboreando cada centímetro de aire que le rodea. El aire hace que sus mechones de pelo parezcan aves que quieren volar lejos...
El sol va tomando fuerza y convierte sus rayos en pequeñas manos que acarician sus ojos hasta despertar. Te mira y sonríe, es increíble que con una sola mirada pueda transformar el mundo... Se acerca, hueles su miedo y sus nervios, se acerca aún más... vuestros labios se rozan y poco a poco, vuestros despertares se convierten en uno... Pase lo que pase, jamás nadie podrá arrebatarte esta sensación.
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